viernes, 16 de septiembre de 2011

Os propongo una cosa... Pero que nadie haga novillos, ¿eh?

Hace un par de semanas, en una lista de distribución en la que estoy inscrita, una conversación sobre la ortografía derivó en otra sobre las variedades dialectales y acabó convirtiéndose en otras conversaciones diferentes. Una de ellas fue sobre si es correcto que el traductor de un texto principalmente dirigido a todos los hispanohablantes haya utilizado la expresión «hacer campana» para referirse a «hacer novillos» o «hacer pellas», es decir, cuando un alumno no va a clase. Para aquellos que no lo sepáis, solo los niños y jóvenes catalanes pueden «hacer campana» y no ir a una clase. Los madrileños, sin embargo, «se fuman las clases» cuando se saltan las clases, a diferencia de los canarios que, simplemente, «se fugan de clase» si no están interesados en lo que la maestra o el maestro explicará. En Castellón, «salan clase», algo muy diferente a lo que sus vecinos valencianos, que prefieren «pelarse la clase» o «hacer fugina». Y tan solo cruzando el charco, las cosas varían bastante: en Mallorca (o, al menos, en Palma) usamos una expresión mallorquina que creaba muchas risitas cuando la decíamos: a nosotros nos gustaba «fullarnos de clase». Pero no éramos los únicos que habíamos escogido una expresión que podría confundirse con otra cosa; parece ser que los cántabros simplemente «se corrían la clase», por muy mal que eso sonase. Sin embargo, en la otra punta de España, en el sur, prefieren «hacer la rabona», «hacer la piarda» o «piardear».

Y podría seguir añadiendo más, pero creo que es mejor y más divertido que vosotros me expliquéis cómo lo decís en vuestra región, ciudad o pueblo, o en vuestro país, si sois delotro lado del «charco» (Atlántico). Yo me iré pasando y actualizando la lista para ir teniendo una idea de las opciones que se han dado. De momento, tengo estos:


Hacernovillos / Hacer pellas

Fullarse (Palma de Mallorca)
Hacer campana (Cataluña)
Fugarse de clase (Canarias, Murcia)
Petarse clase (Cataluña)
Jugarse una clase (Cataluña)
Pelarse una clase (Cataluña, Valencia)
Hacerla rata (Argentina, Uruguay)
Fumarse la clase (Madrid)
Hacerse (una) piarda / Piardear (Málaga)
Hacer (la) rabona (Granada, Córdoba (España), Argentina)
Hacer robonas (La Línea de la Concepción)
Hacer pira (Vizcaya)
Pirarse la clase (Asturias, León)
Hacer borota (Pamplona)
Hacer pirola (Zaragoza, Vitoria)
Corrérsela clase (Cantabria)
Latar clase (Vigo, Lugo, A Coruña)
Colgar clase (Vigo)
Copar clase (Vigo)
Palmar a clase (Ferrol)
Picarse una clase (Huesca)
Salar (Castellón)
Hacer la rata (Córdoba)
Hacer calva (Cantabria)
Jubilarse (Venezuela)
Hacer monta (Badajoz)
Hacer fugina (Valencia)
Saltarse una clase (Cádiz, Mallorca, Valencia)
Hacer toros (Soria)
Pillar una clase (La Plana de Vic, en Barcelona)
Hacer la guinda (Melilla)
Espiarse la clase (Menorca)
Montarse la clase (Ponferrada)

Y, al otro lado del Atlántico:

Irse de pinta (México)
Hacerse la pinta (Jalisco y Colima, en México)
Hacer la cimarra (¿Chile?)
Tirarse la pera (Perú)
Hacerse la rata / Ratearse (Argentina)
Mamar clase (Colombia)
Capar clase (Colombia)




¡A ver cuántas conseguimos!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte III)

Y llegó el último día. Esta vez sí que me acordé de cambiar la hora de la alarma (no como el día anterior). Llegué con tiempo suficiente como para saludar a los compañeros y asegurarme de que, en la sala principal, seguía habiendo las presentaciones que quería ver sobre precios, tarifas y calidad. Allí directa me fui a buscar sitio en primera fila (así podría enchufar el ordenador y tuitear durante las dos horas que durarían las presentaciones). Empezamos con la presentación de Andrew Lambourne, de SysMedia, sobre cómo reducir costes y mantener la calidad, algo que empezó a exasperar a más de un traductor presente en la sala. A pesar de sus esfuerzos por convencernos de que los métodos que utilizaban servían para mejorar la productividad y no para reducir las tarifas que se pagan a los traductores (ya de por sí muy reducidas), no paraban de oírse murmullos por la sala. Andrew dio paso a Luc Vandingenen, con «How to Sell Quality in a Price-driven market», donde nos daba a entender que su empresa había encontrado la varita mágica que le permitía vender su producto como un producto de gran calidad al mejor precio... Nos quedamos todos un poco perplejos y aquí, he de confesar, se me empezaron a hinchar las narices porque, o bien el título de la ponencia mentía, o era él el que nos quería hacer ver algo que no era. Pero me guardé el as en la manga para la ronda de preguntas. Cuando acabó, pudimos observar a nuestro amigo danés, Claus Stenhøj, con ganas de decir algo, pero tuvo que callarse y esperar a que los tres ponentes acabasen con sus presentaciones... La cosa se estaba poniendo emocionante. J
Para poner la guinda al pastel, acabó la sesión de presentaciones Nakata Steffensen con una presentación para levantarse y quitarse el sombrero, que no pareció sentar del todo bien a sus dos compañeros de mesa. Nakata nos hizo un resumen de la evolución de la empresa del subtitulado en Reino Unido, y de cómo las pequeñas empresas británicas se han visto absorbidas por grandes multinacionales extranjeras, de manera que, cada vez más, la industria de la subtitulación británica está en manos de grandes empresas extranjeras (principalmente estadounidenses). Así, poco a poco, se está creando una centralización oligopólica en la que los peores parados son los subtituladores autónomos y, por supuesto, la calidad. Porque la calidad siempre sufre, y el que lucha por conseguirla, a pesar de recibir muy poco dinero a cambio, también.


Con este panorama llegamos a la ronda de preguntas. El primero en pedir el micro fue Claus Stenhøj... Ya os podéis imaginar qué pregunta haría y sobre qué se quejaría: ¿cómo pueden mantener la calidad si se paga menos al traductor? Pero tanto Luc como Andrew marearon la perdiz sin dar ninguna explicación clara... Es que, como decían, no nos pueden contar el secreto de empresa. Tras su pregunta, llegaron otras similares que tampoco consiguieron ninguna respuesta concreta. También hubo algunos defensores, que decían que era posible reducir precios y mantener la calidad, pero yo seguía con la curiosidad de saber cómo se conseguía a un cliente sin competir en precio... O, bueno, como dijo Luc, compitiendo por precio pero sin necesidad de ser el más barato ni tampoco de competir por la calidad... Así que levanté la mano y esperé a que alguien me pasase el micro. ¿Que si lo conseguí? Pues sí. ¿Y qué le pregunté? Pues muy fácil: Si no compite en calidad ni tampoco compite en precios, ¿en qué está compitiendo? Porque yo, no lo entiendo. J Aquí yo ya le vi sufrir (ay, me dio pena y todo), pero intentó explicarse. Que lo de la calidad ya se daba por supuesto, y lo de los precios, no iba a bajarlos más, así que lo que hacía era ofrecer algo adicional. Y ahí, señores, es la prueba de lo bien que muchas empresas venden su imagen, porque te hacen creer una cosa que no es y mucha gente cae como tonta. Y así, con un meneo del micro que pa’ qué, nos llegó el descanso (sí, con café, té y galletas, como siempre).


Después del descanso, no estaba muy segura de por qué tema decantarme, así que, como la audiodescripción es un tema bastante nuevo para mí, decidí aprender todo lo posible sobre el tema y me dirigí a la sala Senate Room a ver qué se cocía... Cuando llegué, John D. Sanderson ya había empezado. John nos presentó un estudio sobre la descripción de los paisajes en la audiodescripción, comparando la versión española audiodescrita con la inglesa, de dos películas: Los abrazos rotos, de Almodóvar y, Vicky, Cristina, Barcelona, de Woody Allen. Dado que ambos directores habían escogido para sus obras ubicaciones que distaban de las habituales para ellos (Madrid y Nueva York respectivamente), el estudio se centraba en ver si las audiodescripciones habían conseguido plasmar la intención de dichos paisajes y el exotismo que los envuelve. Fue muy interesante ver cómo las versiones inglesa y española de la misma película distaban bastante en algunos casos, y conseguían que nos preguntáramos si no deberíamos también «centralizar» la audiodescripción de las películas para que ambos audiodescriptores tengan la misma información (incluyendo una lista de la información relevante o, incluso, con qué intención se han creado los distintos elementos) y que, así, esta disparidad no sea tan grande. También escuchamos a Marina Ramos, que habló sobre el impacto de las películas en diferentes audiencias. En su estudio se centra en cómo se percibe la audiodescripción y el impacto que esta tiene en la audiencia, y cómo se diferencia dicha percepción de la que la audiencia que ve la película normal. Un estudio muy interesante que aún tenía mucho por investigar. La última presentación fue la de Anna Maszerowska con una presentación sobre cómo se trata la luz y el contraste en la audiodescripción, si es que se llega a tener en cuenta. Muy interesante, ya que, seguramente, no nos damos cuenta de la importancia de la luz y de cómo los directores de cine juegan con los contrastes para crear los diferentes ambientes, algo que aquellos con discapacidad visual pueden perderse si no se especifica en la audiodescripción.


Tras estas tres interesantes presentaciones, llegó la hora de la comida, la hora de seguir conociendo a gente, de seguir compartiendo ideas, de discutir (de buen rollo) y, en definitiva, de disfrutar en compañía de gente con intereses comunes (y, por qué no, tan friquis por la lengua como yo). Llegaba la última sesión de ponencias separadas y, cuando ya creía que había aprendido todo lo que podía aprender, me fijé que había una sesión en la que se hablaría de sobretítulos (sí, porque se muestran «sobre» la acción, mientras que los subtítulos se muestran «debajo» [sub] de la acción) en el teatro y la ópera. Me perdí el principio de la primera presentación, de Lucile Desblanche, quien lanzó la pregunta de por qué parece que, hoy en día, hay bastante gente que acude a la ópera y son reacios a tener constantemente el texto explicándoles lo que pasa. Sin embargo, también hay muchos que lo agradecen, ya que los sobretítulos no solo muestran las traducciones, sino que también pueden ayudar a audiencias sordas o con discapacidad auditivas. ¿Qué creéis vosotros? Pasamos después a Ken Chalmers y Judi Palmer, quienes nos hicieron una presentación sobre cómo es el trabajo de un sobretitulador en un importante teatro como la Opera House y cómo se muestran en escena dichos sobretítulos. Ya había acudido con dos amigas (María Ferreiro y Lorea Martínez) a una presentación de Judi en el Imperial College London, pero me vino bien el repaso a este trabajo que, hasta aquella presentación, desconocía por completo. Después le llegó el turno a Anika Verbecken, a quien tuve el placer de conocer el primer día. Anika nos hizo una presentación en la que analizaba el tipo de programa que se utiliza para crear y mostrar los sobretítulos y nos listaba los pros y los contras de cada una de las prestaciones que tenía. Era como una queja en voz alta en busca de alguien que crease el programa perfecto para dichos sobretítulos. Por último, Sarah Weaver nos mostró un análisis extraordinario de cómo son los sobretítulos para sordos (y discapacitados auditivos) en tres de los teatros más importantes del Reino Unido, qué aspectos hay que mejorar y qué otros se han utilizado y han recibido buena acogida por parte de la audiencia. Una gran reflexión que, lejos de parecer que se ha acabado la investigación sobre los sobretítulos, nos da la idea de que no es más que el principio.


Nos dieron tiempo para otro descansito antes de que empezase la última sesión, en la que se habló del futuro de la traducción audiovisual y que, como era de esperar, causó diferencias y una ronda de preguntas calentita. Pero como he hablado ya demasiado sobre estos debates, no os explicaré más, sobre todo porque la sesión de despedida, que llegó justo después, fue la mejor. En ella, Jorge Díaz-Cintas hizo un pequeño discursito agradeciéndonos el haber estado allí y nos anunció la fecha para el próximo Media4All, que se celebrará del 15 al 17 de septiembre del 2013 en Dubrovnik, en Croacia. Con las ganas que tengo yo de ir a Croacia, ¡y me lo han dejado en bandeja! Aplauso generalizado, agradecimientos (con regalo incluido) a Jorge por haber organizado todo ese berenjenal (y habernos aguantado durante 4 días sin quejarse... ¡Qué gran hombre!) y, bueno, ya se había acabado todo. Fue un momento surrealista, porque, por un lado, estaba muy cansada y deseaba llegar a casa y dormir, pero, por el otro, no quería que se acabase, no quería que la gente se fuese de Londres... Fue una experiencia tan increíble, que os la aconsejo. No sabes lo que te pierdes hasta que no estás allí. J


Aproveché para hacerme unas cuantas fotillas con «famosos», como Jorge o Fréderic Chaume (al que no pude encontrar justo después de las sesiones, pero con el que conseguiría hacerme una foto más tarde) y ya, sin darnos cuenta, llegaba la hora de la cena y la «fiesta», pero eso lo reservo a los que estuvimos allí (aaaaah, se siente...). Eso sí, os dejo deleitaros con algunas fotos. ;)


Aquí aparezco con Eva Espasa, una profesora de mi universidad, con quien tenía muchas ganas de hablar.














Aquí, con el famoso Fede Chaume y mi mentora Jennifer Vela (que sí, mujer, que sí)








La gran Pilar Orero, a quien espero parecerme en el futuro, y no solo por el decorado de la camiseta ^_^








¡Nos vemos en 2013!